OTRO SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO: LIBERTAD SEXUAL Y TEATRAL

El filósofo francés Michel Foucault critica en uno de sus textos la coacción de la sexualidad en todas las sociedades, y más concretamente en nuestra era donde, según él, se intenta categorizarla y medirla. Esta reflexión se ajusta bastante a la realidad, cuando la sexualidad debe ser algo libre de experimentar y sentir sin que deba existir ningún patrón dominante. De esa ruptura de modelos trata precisamente esta obra representada en el Teatro Lara.

El libreto, escrito por Manuel Luna, está inspirado en la comedia de cinco actos en verso y prosa escrita por William Shakespeare. Por manido que suene, cabe recordar que esta obra fue considera como adelantada a su tiempo por tratar la sexualidad de una manera distinta a los parámetros tradicionales de la época. Siguiendo esta estela, es precisamente el objetivo de esta representación, que aúna comedia, música, actualidad y fantasía, conseguir hoy en día lo que Shakespeare quisiera 400 años atrás: provocar, reír y disfrutar del efímero y embriagador sabor del verano.

En Otro sueño de una noche de verano conocemos, de la mano del duende Puck (CarlaPulpón), la historia de Hermia (Eliya Shenhav), una joven casta y pura locamente enamorada del joven y mozo Lisandro (Bastián Iglesias). Egeo (Ramos), padre de la joven, se opone a esta relación y de no casarse con el presumido y amanerado Demetrio (Manuel Luna) será él quien decapite a su hija ante el duque de Atenas, Teseo (Xavi Lapuente). Sin embargo, la jovenElena (Patty Sway) está enamorada de este último joven e intentará impedir el amor entreHermia y Lisandro. En el olimpo de los dioses, los hermanos Apolo (Gorka Lozano) yArtemisa (Lydia Gervás) serán los encargados de hacer y deshacer el destino de los cuatros jóvenes y el suyo propio.

El género de la comedia sobrevuela en toda la representación, más por la actuación de los actores que por el libreto en sí. Sin duda, es una obra completa donde la pantomima, la música y el humor son las protagonistas y funcionan bien a lo largo de los 80 minutos, pese a que en algunas escenas ese cóctel de estilos provoque situaciones algo forzadas por querer introducirlos todos de golpe. Al igual que en Sueño de una noche de verano el relato es lo más importante del libreto; es decir, encaminar al espectador por las múltiples peripecias, algunas de ella oníricas. Para tal fin, la compañía presenta un estilo cinematográfico similar al de Woddy Allen en su película La comedia sexual de una noche de verano, salvando la edad de los actores.

Desde el punto de vista artístico, la esencia conjunta de esta representación es transgresora y rompedora; no solo por presentar la desnudez humana o recreación de escenas sexuales sino por cómo son tratadas. De nuevo, la obra rompe los esquemas tradiciones de las orientaciones sexuales y se dota de la cultura queer, donde según sus defensores los géneros, las identidades y las orientaciones sexuales, no están esencialmente inscritos en la naturaleza humana. En definitiva, el amor –en algunos instantes de la representación– es libre, desenfrenado y sin entender de géneros.

Como antes hacía referencia, el elenco, bajo la batuta de Christopher Geitz, es el encargado de encumbrar el texto para que el humor esté presente a lo largo de la función. Muchos de los actores son rostros desconocidos para el público en general pero probablemente tengan buena proyección, por su juventud y por un trabajo bien realizado. Carla Pulpón, quien encarna a Puck, aparece y desaparece en su papel de pícaro y bellaco duendecillo y como ser juguetón que es, será el responsable de liar, aún más, las relaciones entre los cuatro jóvenes. Pulpón mantiene a lo largo de la obra una peculiar voz élfica y un estilo de humor natural y sin filtros. En cualquier relato mágico no pueden faltar las hadas, interpretadas por Ariane Berrozpide y AliciaMartín, encargadas de aunar, con sus frases corales, humor y canción.

La pareja formada por Hermia y Lisandro es interpretada por Eliya Shenhav y BastiánIglesias, respectivamente. Shenhav, con voz de telenovela, representa con mucha gracia los intentos de represión sexual de su protagonista, mientras por otro lado provoca a su compañero de viaje. Por su parte, Iglesias representa a un personaje con toques troglodíticos, y muy preocupado por impresionar a su amada. El tándem sobre el escenario es perfecto y las situaciones conjuntas de lo más hilarantes. Por otra parte, el rígido y severo padre de la joven Hermia, Egeo, interpretado por Ramos, y TeseoXavi Lapuente, en su papel de juez petulante y repetitivo son los encargados de abrir y posteriormente encarrilar la representación.

Manuel Luna probablemente sea el actor con más vis cómica sobre el escenario. Este joven actor representa a Demetrio, un jovenzuelo presumido y vanidoso no muy docto con la espada. Su forzada galantería, acompañada de una gestualidad corporal desbordante, y sus desprecios hacia Elena son de lo más divertido. Por su parte, la desdichada y vulgar Elena, fabulosamente interpretada por Patty Sway, intenta por todos los medios conseguir el cariño de Demetrio. El desamor de ambos personajes también se nota en su complicidad sobre el escenario, al contrario que la anterior pareja.

En el terreno de lo divino, la pareja de hermanos formada por Apolo y Artemisa es el contrapunto perfecto a los personajes terrenales, aunque no están exentos de libido. El actor Gorka Lozano es el encargado de dar vida a uno de los doce dioses olímpicos y además de poseer rasgos apolíneos interpreta a la perfección los deseos sexuales de su protagonista. Por su parte Lydia  Gervás interpreta a la diosa helena de la caza y al contrario que lo recogido en la mitología busca alguien con quien compartir alcoba.

Los momentos musicales, a cargo de Gonzalo de la Vega, están perfectamente introducidos en la relato y sorprenden al espectador por su amplia variedad de estilos: desde cantigas trovadorescas o canciones pop hasta palos flamencos en el momento del embrujo. Con las canciones, los personajes dan rienda suelta a sus sentimientos y el público consigue engancharse aún más a la representación y, en definitiva, disfrutar. Por otra parte, la calidad vocal de los actores es mejorable aunque en esta ocasión no resulta chocante, pues las canciones son interpretadas con las voces características de cada personaje.

En Otro sueño de una noche de verano asistirás a una reinterpretación libre del clásico shakesperiano donde la sexualidad, la libertad y el amor son los protagonistas

Autor: Manuel Luna

Director: Christopher Geitz

Reparto: Carla Pulpón, Eliya Shenhav, Bastián Iglesias, Manuel Luna, Xavi Lapuente, Patty Sway, Gorka Lozano, Lydia Gervás, Ariane Berrozpide, Alicia  Martín y Ramos

Lugar: Teatro Lara (Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, 28004)

Contactohttps://www.teatrolara.com/programacion/sueno-noche-verano-madrid/

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DOS MÁS DOS: HABLEMOS DE HUMOR Y SEXO

Reconózcanlo. En algún momento han tenido en mente alguna fantasía sexual o, por lo menos, algún deseo subido de tono. Si ocurre dentro de la pareja no debe ocasionar ningún problema. Ahora bien, si los pensamientos tienen nombres ajenos a la relación… los cimientos podrían moverse. En mi caso, no les voy a aconsejar ninguna práctica sexual pero sí pueden visitar el Teatro La Latina para conocer los deseos de dos parejas en continua evolución.

Sobre el intercambio de parejas gira esta representación adaptada por Olga Iglesias, Maite Pérez Astorga y David Serrano. Una noche de celebración pasada por copas, Tomás (Álex Barahona) y Silvia (Kira Miró) les cuentan a sus amigos que son swinger y que el intercambio de pareja podría ser la solución a la rutina amorosa instalada en Julieta (Miren Ibarguren) yAdrián (Daniel Guzmán) tras 17 años casados y un hijo. En un primer momento impera el “no es no” pero la curiosidad, acompañada de la confianza entre los cuatro, va apoderándose deJulieta quien intentará arrastrar a su pareja. Todo parece ser un juego, pero hasta en los juegos hay normas que de no respetarse pueden dinamitar los sentimientos.

La idea original nace de la película dirigida por Daniel Cúparo y Juan Vera bajo el mismo nombre. El tema central tiene, sin duda, la suficiente potencia tanto para un filme como para una representación teatral cómica, además de cierto desconocimiento por parte del espectador en el mundo de las relaciones abiertas. Sobre estos mimbres trabajan los tres adaptadores de esta obra y su trabajo es resuelto con acierto. El género más próximo es el de comedia dramática (por conjugar elementos humorísticos y dramáticos) con tintes amorosos. Ahora bien, los tempos cinematográficos no son iguales a los teatrales, pues en los primeros siempre puede haber más técnicas disuasorias en el supuesto de agilizar la película. En este sentido, los tempos en la obra no terminan de convencerme. El inicio es rompedor y novedoso pero el elemento central (la práctica del intercambio de parejas) es desvelada al principio de forma abrupta y rápida y el sentido de la trama va perdiendo interés. El desenlace, por su parte, es escalonado y desde mi óptica algo extenso.

Con independencia de aspectos técnicos, el fin principal de una comedia es hacer reír al espectador por medio de situaciones divertidas o embarazosas o por el uso de gags o chistes. Esta obra cumple con creces dicho objetivo. No obstante, en algunos instantes los diálogos son excesivamente largos y se inclinan más al género dramático que al cómico. Por otra parte, la recreación de escenas pasadas, con una mezcla de flashback y presente, es perfecta. Otro detalle positivo en la adaptación de Iglesias, Pérez Astorga Serrano es la abundancia de argumentos y técnicas de persuasión para conseguir variar las posturas de los personajes.

Una de las esencias de esta obra es contar con un reparto de actores y actrices archiconocidos y de alto nivel y, sin lugar a dudas, es mejor verlos en directo. Los cuatro se complementan a la perfección en el escenario, tanto ellos como sus respectivos personajes, y su visión antagónica sobre el amor y la vida son el centro de las risas del público. Para esta obra era necesario contar con artistas de alto potencial cómico, como lo son los cuatro seleccionados.

Daniel Guzmán interpreta a Adrián, un afamado arquitecto con jugosos proyectos profesionales pero con una vida amorosa complicada. Su personaje es el centro de las miradas de su pareja y sus dos amigos, pues es el más reticente a practicar los intercambios. Pero precisamente estos miedos son transformados en frases y situaciones desternillantes. Gúzman, con más de una quincena de obras teatrales y series televisivas a sus espaldas, borda las caras de estupefacción, inocencia y curiosidad por las propuestas de los demás protagonistas. A pesar de dar vida a un personaje incómodo por las circunstancias y su moral conservadora, el goyarizado director novel defiende su papel con comodidad por guardar similitudes con alguno de sus personajes interpretados en series.

La mujer de AdriánJulieta, es representada por Miren Ibarguren. Desde mi óptica es el personaje más cómico de la representación, incluso cuando la situación no lo es; además de una de las mejores actrices en el género del humor. En este sentido, la crudeza y sus hachazos dialécticos con su pareja son sensacionales. Probablemente el público conozca a Ibarguren por su papeles en series televisivas, así mismo ha participado en más de una decena de obras teatrales y esa seguridad es proyectada, en esta ocasión, en un personaje inseguro con ganas de nuevas experiencias amorosas.

La pareja experimentada en relaciones abiertas está formada por Kira Miró Álex Barahona. Actor y actriz muestran una coordinación perfecta sobre el escenario e imprimen ese carácter liberal y transgresor a sus respectivos personajes. Miró ha participado en conocidísimas series televisivas pero me fascina su amor por el teatro al dar vida a personajes en salas modestas. Su personaje es un tanto plano, dominado por las técnicas de seducción y persuasión, aunque los instantes más dramáticos son interpretados de forma sobresaliente. Por último, Barahona da vida a Tomás, socio del despacho de arquitectos junto a su amigo. En el terreno profesional se siente inferior a Adrián por algunos de sus desprecios, pero superior por su fructífera relación amorosa. Por tanto, es su contrapunto perfecto. En el terreno interpretativo, probablemente sea el actor con menor vis cómica pero defiende bien su papel de guaperas y tiene un lugar destacado en el final de la representación.

En esta ocasión la escenografía y decorado son accesorios aunque los cambios de estilo, en relación a las situaciones donde trascurre la acción (hogar, estudio de arquitectura, cine…) son limpios y rápidos así como los contrastes de luces y sombras. Dos más dos no termina en la sala del Teatro La Latina, pues si acuden con sus respectivas parejas probablemente se susciten preguntas sobre los límites, si los hay, en el amor y la fidelidad.

En Dos más dos serás partícipe del intercambio de parejas mientras, entre risas, deberás fijar tu posición

Autores: Daniel Cúparo y Juan Vera

Adaptación: Olga Iglesias, Maite Pérez Astorga y David Serrano

Reparto: Daniel Guzmán, Miren Ibarguren, Kira Miró y Álex Barahona

Lugar: Teatro La Latina (Plaza de la Cebada, 2, 28005 Madrid)

Contactohttp://www.teatrolalatina.es/es/ex/1535/dos-mas-dos

EL MÉDICO EL MUSICAL: EL DON DE UN HOMBRE CONVERTIDO EN ESPECTÁCULO

Una nueva consulta abre en el centro de Madrid. Su titular es un virtuoso, aplicado, inteligente y multidisciplinar especialista con una extensa experiencia por medio mundo. Esta podría ser una pequeña carta de presentación de unos de los personajes más conocidos de la literatura universal creado por el escritor estadounidense Noah Gordon –asistente al pase de prensa de este gran musical creado y producido íntegramente en España– que verá la luz el 17 de octubre en el Teatro Nuevo Apolo. Si disfrutaron de la novela, con más de 10 millones de ejemplares vendidos, y desean poner cara y voz a sus protagonistas les recomiendo asistir a esta consulta.

Antes de analizar de forma profusa esta representación musical es pertinente destacar la constancia y el ahínco personal y profesional de dos de los creadores de este espectáculo: el compositor Iván Macías y el productor Pablo Martínez. Su historia guarda muchas similitudes con el protagonista de la novela. Ambos viajaron hasta la ciudad de Boston para presentar personalmente este proyecto al mismísimo Noah Gordon y a su hijo Michael. Las mejores palabras para continuar fueron: “La emoción de la novela ha conseguido traspasar a la música para que pueda oír mi libro. Estoy encantado de que los lectores ahora puedan experimentar las aventuras de Rob J. Cole de una manera nueva y maravillosa”. Esta es una perfecta y breve descripción de lo que podrá sentir el espectador si asiste a este grandioso musical.

Félix Amador, autor del libreto, y todo el equipo nos invita a revivir el viaje de Rob J. Cole(Adrián Salzedo). La vida de este pequeño cambia por completo el día del fallecimiento de su madre, Agnes (Noemí Mazoy) al descubrir un insólito don en sus manos: puede predecir la muerte de otros. Para ganarse la vida, acompaña a Barber (Joseán Moreno) un mercachifle vendedor del elixir de la felicidad. Con diecinueve años, un médico judío, Merlín, (FernandoSamper), le habla de una prestigiosa escuela de medicina dirigida por el mejor médico de la época, Avicena (Ricardo Truchado), en Isfahan, en la lejana Persia. Rob deja atrás el sombrío Londres y se dispone a cruzar medio mundo para convertirse en médico.

Durante su viaje a través del desierto en una caravana conoce a Mary Cullen (Sofía Escobar) una joven escocesa de la que quedará enamorado. Una vez llegado a su destino nada le será fácil. Allí deberá lidiar con el Sha (Alain Damas), con la peste, la guerra y con una religión desconocida para él. Sólo la amistad (Qandrasseh –Beltrán Iraburu–, Karim –JuanDelgado– y Mirdin Raul Ortiz– su vocación y el amor le empujarán a sobrevivir.

Fidelidad a la novela con una realismo desbordante

El Libreto de Félix Amador, con una treintena de premios de narrativa breve y poesía, puede resumirse en la frase de: un joven en busca de hacer realidad su sueño, convertirse en médico. Esta sencillez en la idea central es una de las primeras virtudes de esta adaptación de la novela. Por un lado, el público solo debe disfrutar de las brillantes voces, de la sensacional interpretación y del poderío escénico sin temor a perderse en el argumento; por otro, el elenco sólo debe preocuparse de sacar todo de sí. Amador confecciona un texto con fidelidad plena a la novela publicada en más de 30 países aunque, como no podía ser de otro modo, en el libreto también se potencian las escenas cómicas y dramáticas y los valores del amor y amistad. En definitiva, un realismo desbordante. Una, de las muchas, dificultades del género musical es equilibrar la balanza entre las frases declamadas y cantadas. En esta ocasión, la proporción es perfecta. El texto recitado sirve para dar agilidad a la trama y el cantado para potenciar, de nuevo, la carga emotiva y extraer enseñanzas y conclusiones de las situaciones de los protagonistas.

La dirección global recae en José Luís Sixto, experto en la dirección musical, Francesc Abós, maestro coreógrafo. Su trabajo conjunto es sobresaliente, pues permite proyectar sobre el escenario las emociones de los protagonistas y el carácter didáctico, luchar por lo que uno cree y crecerse ante las adversidades. Siempre es complejo dirigir una construcción musical pero más aún cuando el reparto supera la cuarentena. Se puede correr el riesgo de cierta entropía escénica o de una mala colocación, errores no aplicables en esta ocasión.  La inteligencia de los directores se observa, por ejemplo, en el buen aprovechamiento del amplio fondo del escenario y en la colocación perfecta del elenco: en el proscenio se sitúan los protagonistas  de cada escena y en la parte trasera los demás actores y actrices.

Al ser una representación extensa, más de dos horas y media con 15 minutos de intermedio incluido, es imprescindible dotar a la obra de un ritmo constante. Sixto, miembro de la Academia de las Artes Escénicas, no solo lo consigue, sino que lo borda por la potencia del relato y por la puesta en práctica, sin abusar de las continúa entradas y salidas del reparto o demás técnicas manidas. Otro elemento esencial, tanto en la trama como en la construcción artística, es el crisol de religiones cristiana, judía y musulmana con una recreación perfecta y exacta de elementos característicos como la dicción, danzas – que posteriormente comentaré– o vestimentas (a cargo del maestro y diseñador Lorenzo Capriles).

Melodía embriagadora, vibrante y atrayente

El elemento definitorio para hablar del género musical es la fusión entre la música y la canción. La melodía en El Médico está compuesta por el director onubense Iván Macías, uno de los mejores pianistas españoles de su generación. Su amplia trayectoria y sus conocimientos musicales se ponen al servicio de una música embriagadora, vibrante y atrayente. Las frases recitadas con la melodía de fondo son aún más profundas y envolventes. Esto es posible gracias al trabajo del director Oscar Martín Castro y de todo su equipo. La ubicación de la orquesta, formada por más de 20 músicos, en la parte inferior del escenario y la calidad técnica no tiene nada que enviar al género operístico. En definitiva, una obra conjunta colosal y con escasos precedentes en el teatro musical español.

Talento vocal con perfectas polifonías

En el aspecto vocal se abre un apasionante debate sobre la pertinencia de contar o no con cantantes para el teatro musical. En esta ocasión, no existe tal conflicto porque entre el elenco conviven tanto profesionales del mundo de la canción con actores y actrices especializados en este género. En definitiva,  el resultado final es soberbio y sin ningún recelo hacia el género chico. Anteriormente hacía referencia a la facilidad a la hora de seguir el argumento, porque así podemos disfrutar, aún más, de la evolución de los personajes, de la magnífica interpretación y de la polifonía de voces. En El Médico encontramos solos, dúos y coros, con cantantes únicamente seleccionados para potenciar e incrementar la fuerza vocal de algunos protagonistas.

El punto de partida es la historia contada desde los ojos de un niño cuyo deseo era ser médico. Ese muchacho convertido en hombre es Rob J. Cole, interpretado por Adrián Salzedo. Este actor, cantante y bailarín, participante en Tini, el gran cambio de Violetta, se va superando en cada trabajo y, desde mi óptica, su papel en este musical es su cénit, porque le permite vibrar como actor y vocalista. Desde el punto de vista artístico, Salzedo irradia alegría, frescura y vitalidad –incluso en los instantes más dramáticos– y en el terreno vocal su fuerza y calidez son dignas de elogio. Resulta complicado destacar algún número musical concreto pero hay dos que marcan un antes y un después en este personaje y coinciden con su metamorfosis: el primero es “yo partiré” donde decide embarcarse en esta aventura y el segundo es el llanto y suspiro que le permiten continuar cuando todo parecía perdido.

Sofía Escobar da vida a Mary Cullen, una joven adelantada a su época con enorme dulzura, hospitalidad y cariño a su padre. Su pelo rojo como el fuego le traerá algún inconveniente al que deberá enfrentarse con madurez y pragmatismo. Esta actriz y cantante portuguesa, protagonista femenina de El Fantasma de la Ópera, destaca por su dominio en los agudos y realiza dúos asombrosos con Adrián Salzedo –donde su personaje le declarará su amor eterno– o con el tenor venezolano Alain Damas, en el papel de Sha de Persia, con la canción “Soñaba”. Junto a ellos, destacan el actor y cantante Joseán Moreno como el cirujano barbero, Barber y padre adoptivo de Rob J. Cole –protagonista de uno de los mejores números conjuntos de esta obra con “La Panacea Universal”– y el actor de doblaje y musicales Ricardo Truchado, como el médico y maestro Avicena.

Mención especial para el elenco infantil, y para su director Jesús Torres, por sus voces agudas y angelicales y por sus papeles inocentes, transformados fruto de su arduo trabajo en poderío escénico. Algunos de ellos (Victoria GalánDiego PochPaula GonzálezAbril Aguirre,Alicia María ScutelnicuNoelia Rincón) interpretan al protagonista de la novela. La perfecta elección de todas las voces ha sido posible gracias al trabajo de la directora vocal María José Santos y a unos escrupulosos y exigentes procesos de selección.

Poderío escénico por las complejas coreografías y las fabulosas construcciones técnicas y escenográficas

Los números coreográficos son otro de los elementos definitorios del género musical. En este tipo de obras, con un elevado número de artistas, la coordinación es fundamental para brillar sobre el escenario. En El Médico encontramos espectaculares y coloridas coreografías de JeromeRobbins con un amplio abanico de formas como las distributivas, parciales e individuales. En esta ocasión destacaría la coreografía folclórica –por la importancia de las danzas populares hebreas como los famosos Hava naguila, inspirados en salmos– y los números simétricos grupales por su belleza y pomposidad gracias, de nuevo, al trabajo del diseñador Lorenzo Capriles, del vestuarista Eduardo de la Fuente y del diseñador de peluquería y maquillaje, Feliciano San Román.

Además de por las voces, melodías, textos y coreografías, el público elige el género del musical por la fastuosidad de los decorados y escenografías para introducirle en la historia y al mismo tiempo hipnotizarle. El diseño escenográfico, a cargo de Alfons Flores, es magnífico pues no solo crea elementos palpables y objetivos como el andamio central sino atmósferas subjetivas. El espectador, gracias a los decorados y plataformas móviles, viaja desde el sombrío Londres hasta la mágica Persia a través del inmenso desierto; no obstante, el humo ambiental en ocasiones es excesivo. El elemento más característico y visible del montaje es el suelo con tres anillos giratorios para crear la sensación de la inmensidad del escenario y pasar de una perspectiva bidimensional a una casi tridimensional. En este sentido y para potenciar dicho efecto, se nota la inteligencia deFlores al colocar espejos en los extremos. Otro detalle, probablemente desapercibido, son las frases más célebres de los protagonistas, acopladas a ambos apéndices del escenario.

En la presentación a la prensa, el maestro musical Iván Macías adelantó una peculiaridad, que los asistentes descubrirán al final de cada representación, para elogiar el arduo trabajo, a veces olvidado, de la dirección técnica a cargo de Matías Carbia. El diseño de proyección y videoescena, a cargo de Sabrina Sanchez Kali Romiglia, está algo lejos de otras cobras actualmente en cartelera como El curioso incidente del perro a media noche; no obstante, la escena de la tormenta del desierto es alucinante y cuenta con un realismo mágico. Por último, los números de magia diseñados por Jorge Blas, la perfecta iluminación de Luís Perdiguerorepartiendo los puntos lumínicos por el escenario y el diseño de sonido de Olly Steel terminan de encumbrar esta representación.

En El Médico el musical revivirás la historia escrita por Noah Gordon mientras viajas de Londres a la antigua Persia, vibras con las voces del reparto y sueñas con las melodías mágicas

ALBERTO SANZ BLANCO

PERIODISTA

Director: José Luis Sixto

Compositor y Director Musical: Iván Macías

Libreto: Félix Amador

Coreógrafo: Francesc Abós

Escenografía: Alfons Flores

Vestuario: Lorenzo Caprile

Magia: Jorge Blass

Reparto: Adrián Salzedo  Rob J. Cole., Sofía Escobar  Mary Cullen., Joseán Moreno  Barber, Alain Damas Sha de Persia y Ricardo Truchado maestro Avicena.

Elenco: Beltrán Iraburu, Juan Delgado, Raúl Ortiz, Noemí Mazoy, Álvaro Puertas, Fernando Samper, Alverto Aliaga. Ensamble: Carlos Solano, Judith Tobella, Teresa Ferrer,  Ezequiel Salman, Santiago Cano, Jaume Giró, Mª José Santos, Héctor Otones, Diego Falcón, Tatiana Monells, Carlos Olivella, Pablo López, Antonio M.M., Eva Manjón, Idaira Fernández, Alba Cuartero, Amanda Digón y Eva Marco.

Lugar: Teatro Nuevo Apolo (Plaza Tirso de Molina, 1, 28012 Madrid)

Contactohttps://elmedicomusical.com/es/

YO MATÉ AL REY LEÓN: DANI DE LA CÁMARA LO HIZO DE LA RISA

 

Muchos contratiempos asaltan nuestra vida: llegamos tarde a todos los lados por los atascos en la Gran Vía, el trabajo, quien lo tenga, se hace eterno y en casa intentas relajarte pero pones los telediarios y se te quitan las ganas. Una opción es quejarte y seguir con tu monotonía de vida y otra es reírte de tus problemas, muchos compartidos por todos, cada domingo en el Teatro Reina Victoria de la mano de Dani de la Cámara.

Antes de abordar esta actuación es necesario poner en valor la dificultad de construir un monólogo cómico como un espectáculo independiente. La complejidad es doble: por un lado, está escribir un texto ágil, ligero y divertido y por otra, que el espectador lo perciba de esta forma y lo exprese al instante, mediante la risa. En obras de teatro convencionales, el reparto también debe de provocar sentimientos al púbico con su actuación pero el feedback no ha de ser directo. Este espectáculo aúna lo mejor de la comedia clásica en vivo (un comediante diserta sobre un tema desde un punto de vista cómico con la intención de provocar la risa) con sorprendentes aportaciones musicales e imitaciones desternillantes. En definitiva, un todo colosal.

Dani de la Cámara no es un rostro desconocido en el mundo del humor y tampoco en el de los medios de comunicación. Su bagaje en programas televisivos –Efecto FQué punto o La corrientealterna– y radiofónicos – Más de uno en Onda Cero– se nota en esta actuación por su elocuencia, naturalidad, desparpajo y su facilidad para la improvisación. Por ello, no me extraña que haya sido galardonado con la Antena y micrófono de Oro (premios otorgados por profesionales de la radio). Pero sin duda, uno de los espacios que más le ha catapultado a la fama ha sido El Club de la Comedia, el centro neurálgico del humor en televisión. Si en este medio se ha ganado el cariño y el respeto del público en vivo es aún mejor.

El título del espectáculo, Yo maté al rey león, es llamativo e impactante. Los espectadores descubrirán a lo largo de la función el porqué de este nombre. No obstante, hubiera sido interesante haberlo mencionado más en el show, por ejemplo a modo de gancho y servirle como guía para estructurarlo. Sin desvelarlo, sí aplaudo la crítica indirecta al nuevo club, cada vez más extendido, de los ofendidos. Uno cuando habla casi debe empezar pidiendo perdón. Me gustó el comienzo del show, donde de la Cámara hace preguntas para conocer a los espectadores que le acompañan. Aparentemente puede parecer inocuo o sin importancia pero ya está creando desde el inicio una conexión con los asistentes. El monologuista madrileño toma como propio el proverbio del actual Dalai Lama, a modo de premisa, “Cuando empiezas a reírte  de un problema, empiezas a  superarlo”. Sí. Es necesario leer de nuevo la frase para comprenderla; un ejemplo del humor usado en este y otros de sus espectáculos, el humor inteligente. También realiza comparaciones ingeniosas y exageraciones absurdas con bastante gracia. Algunos de los chistes no son muy innovadores pero, qué sería del humor si no recurrimos a los clásicos.

De la Cámara, curtido en el mítico local madrileño de monólogos La chocita del Loro, también hace un mordaz y ácido repaso a la coyuntura política nacional (ideologías irreconciliables) e internacional (un presidente americano sacado de una despedida de soltero), a los programas de telerrealidad y a sus experiencias personales, algo básico en un monologuista. Además, deleita  a los presentes con sus exactas y desternillantes imitaciones de los protagonistas de la actualidad. Todo ello con una, energía, vitalidad y vigor desbordantes. Menos mal que el trabajo de los técnicos de luz y sonido es perfecto y los espectadores aplauden porque si no Dani de la Cámara suplantaba todas las identidades y hacía el show él solo. El final del espectáculo con un alegato al humor y hablar sin miedo de todo es para enmarcar. Mi sensación fue que el público salió de la obra con un optimismo arrollador.

El anterior párrafo hubiera sido el final de la crítica de un monólogo convencional, pero como antes hice referencia, en Yo maté al rey león, los espectadores disfrutarán de las prodigiosas manos del monologuista para el piano. La música siempre es un elemento dinamizador de una actuación y una técnica infalible para captar la atención. Sin embargo, en esta ocasión no solo hay notas, escalas y canciones bien tocadas con mucho humor sino un fondo con un bello mensaje entorno a la belleza y virtudes de un lenguaje universal llamado música.

 

En Yo maté al rey león verás a Dani de la Cámara en estado puro mientras disfrutas de un monólogo inteligente sobre temas de actualidad con sorpresas musicales incluidas

ALBERTO SANZ 

@AlbertoSBlanco

Autor del texto y monologuista: Daniel de la Cámara

Lugar: Teatro Reina Victoria (Carrera de S. Jerónimo, 24, 28014 Madrid)

Contactohttps://elteatroreinavictoria.com/evento/2000-yo-mate-al-rey-leon-5/

FEMINISMO CON SENTIDO

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El género sigue importando y lo vemos constantemente. Los medios de comunicación, en su labor informativa, continúan denunciando prácticas abusivas, sobre la mujer, y concienciando a la sociedad de una igualdad real y de los llamados micromachismos.

Mariano Rajoy, como posteriormente comentaré, no ayuda con sus palabras; igual que también perjudica que la directiva de la fórmula 1 haya decidido eliminar a las azafatas. ¿Pero no será mejor incluir, como ya se ha hecho en otras ocasiones, a hombres? Adoptar decisiones basadas en la prohibición y censura no contribuye sino que embarra la lucha feminista. Apoyar la igualdad real no es inventarse palabras ni pervertir nuestra lengua; de igual forma que tampoco es lanzar alegatos igualitarios sin ton ni son en actos culturales.

El 8 de marzo el calendario nos recuerda el Día Internacional de la Mujer. Día elegido para conmemorar la larga y dura lucha de las mujeres para ser consideradas parte de la sociedad. Es duro tener que escribir y reflexionar sobre este tema pero, sin duda, necesario porque no hablamos solo de conceptos teóricos o de una historia lejana, sino que día a día vemos cómo se producen desigualdades, sólo por cuestión de género.

En este artículo no pretendo abarcar, porque sería imposible, toda la lucha que han llevado las mujeres, y algunos hombres, para conseguir y reivindicar una serie de derechos. Pretendo reflexionar y sumarme a las voces que claman género, que no sexo, e igualdad.

Cuando afirmo que es duro hablar de ello me refiero a que me cuesta entender cómo a lo largo de la historia a la mujer se la ha obviado del sistema, algunos incluso hablan de un sistema segregacionista. ¿Cómo es posible que el hombre pudiera votar antes que la mujer sólo por el hecho de ser hombre? ¿Por qué el hombre era el que administraba todo el patrimonio y la mujer tenía que estar supeditada a él? ¿Por qué a la mujer se le prohibió ir a la universidad? y así, un largo etcétera de sinsentidos y anulaciones hacia el género femenino. Es obvio que todos los sucesos que ocurren hay que contextualizarlos en su marco histórico, pero en el caso de la mujer siempre ha salido mal parada, con independencia del momento y del lugar.

we can do it

No puede hablarse de la lucha de las mujeres sin pronunciar feminismo. Si acudimos a la Real Academia Española nos encontramos definido “Feminismo” como: “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres” y “Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”.

A la vista de esta definición, cabría preguntarse si poner al hombre como aquel modelo a alcanzar es lo más correcto. Considero que no, aunque la definición puede hacer referencia a que el hombre es quien tiene todos los derechos, históricamente, y el feminismo pretende alcanzar esa igualdad de los mismos. No obstante, creo que es equivocado y –además de ser erróneo– desvía el tema en luchas de sexos y distorsiona el objetivo principal: la igualdad total de género.

Debemos resaltar las diferencias entre algunos términos, pues a pesar de ser conocidos, en ocasiones podemos equivocarlos y dar un sentido muy diferente a nuestro pensamiento. Cuando hablamos de machismo nos referimos a desigualdad, a la discriminación basada en la creencia de que los hombres son superiores a las mujeres. El término opuesto podría ser hembrismo, concepto no recogido por la RAE, que hace referencia a la superioridad de la mujer frente al hombre. Lo esencial es desterrar la idea de que lo contrario del machismo es feminismo. Por lo tanto, tanto el machismo como su contrario son ejemplos de sexismo.

Nos debemos preguntar cómo es posible que a día de hoy no exista una igualdad de género y resuene el concepto de “Patriarcado”, lastre que impide avanzar a una sociedad. Nuria Valera en su obra Feminismo para principiantes define patriarcado como “Un sistema de dominación masculina que determina la opresión y subordinación de las mujeres”. No es posible, para la autora, concebir el machismo si no ponemos como concepto afín el de patriarcado.

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Si hiciera una encuesta y preguntara “¿Usted cree que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos?” una aplastante mayoría, por no decir la totalidad de personas, contestarían afirmativamente. Y ¿entonces por qué hay cifras que indican que la mujer haciendo el mismo trabajo que el hombre tiene que cobrar menos?, la llamada brecha salarial. ¿Por qué, entonces, a medida que aumenta el puesto de responsabilidad, la brecha lo hace en proporción?

Los Técnicos de Hacienda (Gestha), con datos de la Agencia Tributaria correspondientes a 2016, han publicado un estudio donde señalan que las mujeres cobraron 4.745 euros menos que ellos; es decir, un 30% menos que sus compañeros masculinos, lo que supone casi medio punto porcentual más que un año atrás. En definitiva, ellas soportan más precariedad, ellas pagan más caro el tener descendencia y a ellas les cuesta más incorporarse a un empleo. Otro informe del sindicato UGT recoge que la brecha salarial entre hombres y mujeres aún tardará en desaparecer 71 años. 

Algo estamos haciendo mal. Si revisamos los programas electorales de los grupos políticos desde el año 1979 los dos grandes partidos (Alianza Popular, ahora Partido Popular, y Partido Socialista) llevan incluyendo propuestas cuyo objetivo es la igualdad real entre el hombre y la mujer.

Es cierto que, en su origen, la incorporación de la mujer al mundo laboral dista mucho de la realidad actual y en el programa político de Alianza Popular, en 1979, quedó recogido que el objetivo era proteger a la familia: “Facilitando a la mujer trabajadora y al ama de casa guarderías y plazas educativas”. Afortunadamente hemos avanzado a pasos agigantados y los programas políticos de todos los partidos son muy potentes en cuestiones de género, pero creo que como sociedad no podemos esperar setenta años para que exista una igualdad real.

El Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero creó el ministerio de Igualdad y antes de su primera remodelación apostó por la paridad en las carteras ministeriales. Fue una medida discutida pero desde mi punto de vista entendible, pues la realidad demuestra que el hombre y la mujer no parten del mismo sitio.

La LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) exige la composición equilibrada de las listas electorales donde los candidatos de uno u otro sexo no podrán estar representados en menos del 40%. Son buenas medidas para no involucionar aunque espero que en un futuro, no muy lejano, no haga falta recurrir a imposiciones legales, pues significaría que hemos interiorizado el problema y que este ya ha sido eliminado. La presión de la sociedad también es fundamental para que suene la campana en el IBEX, en los consejos de administración y en los cargos directivos en general para advertir que la mujer debe formar parte de ellos.

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En sucesivas entrevistas han preguntado al Presidente del Gobierno qué opina, según los datos anteriores, de que las mujeres cobren menos que los hombres. Mariano Rajoy, que pudo no haber entendido la pregunta por cómo la resolvió, afirmó: “No nos metamos en eso”. El poco acierto del presidente, que tenía datos positivos como la reducción de la brecha salarial, ha ocupado (con razón) portadas en todos los medios. En entrevistas posteriores ha matizado sus palabras. Considero que el sentido que deseaba dar el presidente es que el Gobierno no puede legislar más, o por lo menos en el mismo sentido, de lo que ya hay en vigor. El artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores ya recoge la igualdad de remuneración por razón de sexo. La Constitución Española en su artículo 14 también habla de la igualdad de derechos. Por lo tanto, si una mujer percibe menos salario que un hombre, debe denunciar.

Quien más sabe sobre este tema es el personal cualificado de las instituciones que se dedican exclusivamente a tratar cuestiones de género, como el Instituto de la Mujer, casas de acogida para mujeres maltratas, etc., es con ellas con quien hay que trabajar, pero trabajar de verdad. En periodo de precampaña escuchamos a políticos de todos los partidos frase como: “Apostamos por la igualdad entre hombre y mujeres” y todos jalean sus palabras. Pero se olvidan de que esas consignas ya estaban incorporadas en los programas de hace más 20 años. Por lo tanto, es el momento de acción y no de palabrerías.

A la vista de lo expuesto, me quedo con el lema de que el feminismo es presente y algo de todos. El machismo mata (violencia de género) y crea estereotipos absurdos que también afectan al hombre –huelga decir que en menor medida– pues este no puede hacer dos cosas a la vez, solo disfruta si tiene cerveza, siempre piensa en sexo y solo le gusta el fútbol. Estereotipos banales comparables a las explicaciones primitivas de que si llueve es porque los dioses están contentos.

Como todas las estupideces, estas se curan con educación y formación y cuanto antes se haga en las aulas, mayor rapidez habrá para eliminar el machismo. En la educación entra una educación sexual, con perspectiva de género, de concienciación y de no legitimación de actos  aversos. Los actuales estudiantes son los que contratarán a futuros profesionales y con buena formación se conseguirá despojar de la “Cultura” aquello que no es cultura, si no violencia.

 

ALBERTO SANZ BLANCO

PERIODISTA